¿Quién debería ser el próximo rival de Paddy Pimblett tras UFC 329?
Paddy Pimblett vuelve al top 5 tras someter a Benoît Saint Denis. Analizamos cinco posibles rivales y por qué Charles Oliveira es la opción que mejor encaja.

Paddy Pimblett vuelve al top 5 tras someter a Benoît Saint Denis. Analizamos cinco posibles rivales y por qué Charles Oliveira es la opción que mejor encaja.

Escrito por
Jorge E. García
Fundador y editor de True Contender MMA
Paddy Pimblett necesitó solo 52 segundos para cambiar otra vez su posición en el peso ligero. En UFC 329, el inglés castigó un intento de derribo de Benoît Saint Denis con una estrangulación D'Arce y cerró el combate sin recibir apenas desgaste. La UFC confirmó la sumisión y el premio a la Actuación de la Noche.
Tres días después, la actualización oficial del ranking colocó a Pimblett en el número cinco de la división. Ya no se trata de decidir si pertenece a la conversación de los aspirantes, sino de elegir qué combate puede acercarlo de verdad a otra oportunidad por el título.
La respuesta más razonable es Charles Oliveira. Es un nombre situado por encima de Pimblett, ofrece un contraste técnico muy atractivo y no obliga a saltarse la fila para fabricar una pelea por el cinturón. Ilia Topuria sería el cruce más grande, pero parece una opción para más adelante. Arman Tsarukyan, Max Holloway y Mateusz Gamrot completan el mapa.
Pimblett llegó a UFC 329 después de perder por decisión ante Justin Gaethje en enero. Aquella derrota detuvo una racha de siete victorias en UFC, pero no lo expulsó de la élite: Gaethje derrotó después a Ilia Topuria y se convirtió en campeón indiscutido del peso ligero.
La victoria sobre Saint Denis resolvió dos dudas a la vez. Primero, demostró que Pimblett podía responder de inmediato después de su primera derrota en UFC. Segundo, le devolvió una posición concreta desde la que pedir un rival superior. El resultado oficial —sumisión a los 52 segundos del primer asalto— figura también en su perfil de UFC.
Lo importante ahora es no confundir una victoria espectacular con un pase automático al campeonato. El propio Pimblett admitió antes del evento que necesitaría vencer a Saint Denis y después superar a otro rival para ganarse una revancha con Gaethje. Esa segunda pelea es la que debe escoger la UFC.
Charles Oliveira es el emparejamiento más completo. El excampeón sigue siendo uno de los nombres más reconocibles de la categoría, viene de derrotar a Max Holloway por decisión en marzo y representa exactamente el tipo de rival que puede separar a un aspirante popular de un candidato real al título.
El combate tendría además una identidad técnica inmediata. Pimblett acaba de recordar que es peligroso cuando un rival le entrega el cuello en una transición. Oliveira posee uno de los juegos de sumisión más productivos de la historia de UFC, pero su amenaza no se limita al suelo: presiona, intercambia con agresividad y obliga a tomar decisiones rápidas en cada fase.
Para Paddy, vencer a Oliveira tendría más valor que sumar otra victoria ante un rival situado por debajo. Para Oliveira, derrotar al nuevo número cinco mantendría abierta su ruta hacia el cinturón. Ninguno necesitaría esperar al campeón para avanzar.
El inconveniente es que Oliveira también puede reclamar una pelea todavía más cercana al título. Si la UFC decide emparejarlo con Gaethje o con Tsarukyan, Pimblett tendría que buscar otra opción. Pero si ambos están disponibles, es la pelea que ofrece el mejor equilibrio entre mérito, audiencia y sentido competitivo.
Pimblett y Topuria arrastran una rivalidad personal desde mucho antes de ocupar juntos la zona alta del peso ligero. Por historia, visibilidad y capacidad para vender un evento, ningún otro rival generaría tanta atención.
El problema es el calendario. Antes de UFC 329, Pimblett explicó que no esperaba ver a Topuria de vuelta antes de terminar el año por el castigo recibido en su derrota ante Gaethje. También dejó claro que él sí quiere volver a competir en 2026. Sus declaraciones fueron recogidas por MMA Fighting.
Esperar a Topuria convertiría una oportunidad inmediata en una apuesta por una fecha incierta. Y aunque la rivalidad justificaría el interés, el excampeón viene de disputar el cinturón y podría seguir una ruta distinta en su regreso.
Por eso Topuria es la mejor pelea para un gran evento futuro, no necesariamente la mejor decisión para el siguiente paso de Pimblett. Si ambos ganan una pelea más o la división queda bloqueada, el cruce seguirá disponible y probablemente será todavía mayor.
Arman Tsarukyan ofrece la prueba más dura desde una perspectiva puramente competitiva. Su lucha, su control posicional y su capacidad para enlazar fases obligarían a Pimblett a demostrar que puede generar ofensiva contra uno de los peleadores más completos de la división.
Una victoria sobre Tsarukyan eliminaría casi cualquier discusión sobre si Paddy merece volver a disputar el título. También respondería a una de las preguntas más persistentes alrededor del inglés: cómo se comporta su grappling cuando no puede aceptar intercambios libres, sino que debe defender posiciones y ritmo durante varios asaltos.
Sin embargo, la lógica del ranking puede jugar en contra. Tsarukyan está mejor colocado para reclamar una oportunidad directa contra Gaethje y no tendría demasiado incentivo para aceptar a un rival por debajo si el cinturón está a su alcance. Es un combate excelente sobre el papel, pero depende de que la ruta titular de Arman se cierre temporalmente.
Max Holloway volvió a competir en UFC 329 y derrotó a Conor McGregor después de que una lesión de rodilla terminara el combate a los 69 segundos. El resultado no permitió evaluar demasiado, pero mantuvo a Holloway como uno de los nombres de mayor alcance de la compañía.
Pimblett ya mencionó a Max entre sus posibles rivales antes de enfrentarse a Saint Denis. La pelea sería fácil de presentar: dos figuras populares, alto ritmo, resistencia probada y estilos que rara vez producen combates cerrados.
La dificultad está en encajarla deportivamente. Holloway viene de competir contra McGregor en peso wélter y su calendario puede orientarse hacia peleas especiales, mientras que Pimblett necesita una victoria que mejore con claridad su posición en las 155 libras. Además, el final prematuro de UFC 329 podría conducir a Max hacia una opción distinta.
Es un emparejamiento muy atractivo para una cartelera numerada, aunque menos limpio que Oliveira si el objetivo es ordenar la carrera por el campeonato ligero.
Mateusz Gamrot no ofrece el mismo impacto mediático que Oliveira, Topuria o Holloway, pero sí una lógica de ranking muy clara. Está inmediatamente alrededor de Pimblett en la clasificación y viene de someter a Esteban Ribovics en abril.
También sería una prueba especializada. Gamrot intentaría convertir el combate en una sucesión de entradas a las piernas, scrambles y control. Paddy tendría oportunidades de buscar el cuello durante esas transiciones, aunque debería demostrar que puede crear ataques sin ceder tiempo de control.
Para la UFC, es el emparejamiento más fácil de defender si los nombres superiores quedan ocupados. El ganador conservaría una posición cercana al top 5; el perdedor tendría que reconstruir su candidatura. Para Pimblett, el riesgo es alto y la recompensa comercial menor, pero una victoria respondería preguntas que otro rival más favorable no resolvería.
Charles Oliveira debería ser la primera llamada. Reúne tres elementos que rara vez coinciden: está suficientemente cerca del título, tiene un nombre capaz de sostener una pelea principal o coestelar y presenta un reto técnico que interesa incluso sin una rivalidad artificial.
Si Oliveira recibe otra oportunidad, Gamrot sería la solución más ordenada para mantener activo a Pimblett. Topuria merece conservarse para el momento adecuado; adelantar esa pelea después de una sola victoria de Paddy reduciría su valor deportivo. Tsarukyan depende de la decisión que tome la UFC con el campeón, y Holloway encaja mejor como alternativa de gran evento que como eliminatoria inequívoca.
La clave será el tiempo. Pimblett salió prácticamente ileso de UFC 329 y ha expresado su intención de volver antes de terminar 2026. Un combate en otoño o al comienzo del invierno permitiría aprovechar el impulso sin exigirle que espere a que se resuelva toda la división.
El modelo Elo de True Contender MMA ofrece una comprobación alternativa. Tras la sumisión sobre Saint Denis, Pimblett pasó de 1787,0 a 1846,3 puntos: una subida de 59,3 que refleja la calidad del rival y la contundencia del resultado.
Entre estas cinco opciones, Gamrot —1809,6— aparece como el cruce más igualado por puntuación actual. Tsarukyan registra 1973,0; Holloway, 2057,6; Oliveira, 2106,0; y Topuria, 2205,0. El salto es considerable frente a los cuatro últimos, especialmente contra Oliveira y Topuria.
La lectura útil no es que Paddy deba evitar esos nombres. Es que otra victoria ante uno de ellos cambiaría mucho más su candidatura que vencer a un rival inferior. El Elo refuerza la elección de Oliveira como gran oportunidad y la de Gamrot como alternativa competitivamente equilibrada.
Paddy Pimblett ha vuelto al lugar desde el que puede pedir una pelea grande, pero todavía necesita una victoria más para reclamar el campeonato sin atajos. Charles Oliveira es el rival que mejor convierte ese siguiente combate en una prueba legítima y, al mismo tiempo, en un evento con atractivo propio.
Topuria seguirá siendo el nombre que más ruido genera. Tsarukyan sería el examen definitivo. Holloway garantizaría espectáculo y Gamrot aportaría la solución más directa si el resto del top queda ocupado. Pero hoy, después de UFC 329, Oliveira contra Pimblett es la pelea que más sentido tiene hacer.